miércoles, 23 de mayo de 2012

Otro Relato fragmentado extraido del libro:

 Confesiones de un Scout Zen

En el Periplo del WalHalla. (Verídico a mi manera de ver)
Por José María Gutiérrez  (El Tigre de los Ojos Blancos)
Dedicado a Adrian Vella, mi amigo y hermano.

Nos despertamos en un sueño...
 Perdidos en las tierras del Sur.  La mañana estaba inundada de mates y discos que mixeaban entre  “Homenaje” a Piazzolla y “La ventanita del amor” del grupo Sombras de Daniel Agostini, que sonaban en un walkman con parlantes, y que soporto  musicas de muy diversas cualidades. El sol brillaba alto. Un trago sirvió de refrigerio. En la zona donde el volcán Copahue hace humear las montañas, nos hallábamos con mi único hermano Rover, (digno de ser),  Adriano Cordero.  El tipo más loco que conocí en mi vida (y tal vez el más cuerdo también).
 Caminamos durante meses, atravesando las montañas  en busca de las fuentes del oro, ahí donde los Arcoíris nacen. Donde toda la riqueza material solo puede equipararse a la abundancia espiritual. El WallHalla. El paraíso donde descansan exclusivamente los Dioses y los Héroes muertos en la batalla.
Fue un tiempo extraño, lo unico que nos importaba era nuestro honor de caballeros y que almorzariamos ese dia. Caminabamos Entre Araucarias sin tiempo y sin direccion. Nos bañábamos en cualquier lago o rio que se nos cruce. Seguiamos los senderos perdidos, entre arboles y rocas, bordeando rios y sorteando obstaculos, nos internabamos en bosques empinados y vacios de ruido. sentiamos la presencia de enanos y duendes que nos observaban desde sus escondites. Comíamos cuando la caza era buena o la recolección de  piñones (semillas de araucaria) era abundante y dormíamos en lo posible, en las horas sin sol.  Nos acostábamos alrededor del fuego como si fuésemos dos animales. Bajo las estrtellas. Riendo o discutiendo el plan a seguir en las próximas millas. Las noches con suerte fritábamos tocino y mezclábamos batiendo-fuerte menta con miel. nos levantabamos temprano por el intenso frio, con nuestras bolsas escarchadas y rapido se prendia en fuego, mates y pan. Y nos curabamos con finas hierbas.

"El Pasto es Verde, El Sol Calienta"
Nuestro espíritu joven hacia que todo fuese  fácil:   subir, bajar, atravesar, recorrer. Mirábamos todo y nos parecia estar en un sueño. flores, hierba, rocas, agua corriendo, cielo azul, nubes, sol mucho sol. Siempre listos, riendonos de nuestra joven edad.
ya en esa altura, con Cordero, teniamos una larga tradicion en montaña, y tambien en muchas otras geografias distintas, nos recorrimos el pais a píe, colectivo, tren y dedo. atravesamos desiertos, pampas humedas, selvas, bosques, montañas, rios y lagos.
y aqui estabamos buscando algo que habiamos oido varias veces y estabamos dispuestos a encontrar y comprobar a la ciencia: la existencia del Walhalla, La fuente de vida eterna y abundancia espiritual y material. si bien nuestro equipo fotografico era bastante precario, solo una Poquet fujifilm de 35 mm, estabamos dispuestos a dejarlo todo asentado filmicamente. El Walhalla solo podia encontrarse donde el arco iris toca la tierra. entonces la tarea era bastante complicada ya que debian darse circunstancias climatologicas ciertamente algo anormales. la lluvia y el sol en simultaneo. y correr rapidamente buscando el inicio del arco iris. si bien el fenomeno se dio varias veces, la arremetida final, resulto infructuosa. ya que corriamos como locos, con todos los bartulos en nuestras mochilas en direccion del contacto entre el arco y la tierra, y era dificultoso. la tarea resulto extenuante y entonces nos dedicamos a disfrutar de la cordillera de forma mas natural. Cuando aparecia el arcoiris solo nos limitabamos a caminar en la direccion correcta.
Comenzabamos el dia luego de un suculento desayuno compuesto por trufas, arenque escandinavo, miel, pan casero, tocino, huevos fritos, leche de cabra, cafe, salamen milan con queso cheddar, alcaparras en vinagre. Solamente eso, no era tan extenso  debido a que luego empezaba una larga caminata que duraba hasta bien entrada la tarde (era nuestro deber caminar livianitos) y donde despues de unos mates con torta fritas estableciamos el campamento de cara a pasar una buena noche de descanzo. 
Luego de dias de caminar al pedo, sin que hubiera noticias de lluvia y mucho menos  de lluvia y sol simultaneo, una mañana Cordero  subio una cresta bastante pronunciada y llena de nieve, tendria unos 50 metros de altura. lo segui. como era mas rapido que yo, antes de llegar, el ya venia bajando. me miro con una escalofriante propuesta: tirarnos desde el pico haciendo culipatin desde lo alto por una cara que tenia como un tobogan de nieve. era un poco extremo ya que era una caida bastante pronunciada y no habia auxilio ni cercano ni lejano.  ademas por la morfologia del pico cabia la posibilidad de desviarnos a una zona sin nieve y de grandes piedras filosas. con una caida libre de , calculo aprox. de entre 7  y 10 metros. (lo suficiente para quedar estrolados contra al piso, y levantarnos con cucharitas milanesa de piedras).
Por supuesto que mi respuesta fue un NO rotundo. le dije que me parecia una locura, que como podia ser que fuera tan irresponsable, que era un loco desquiciado. que tal propuesta no resistia el menos analisis.
Pero la forma de ser de Cordero era bastante particular e insistente cuando queria algo, se puso pesado, me cargaba , me decia Cagon, maricon, vende humo, chicharron, etc. yo por mi parte era bastante sensible a las influencias de mis amigos (en otras palabras: tenia el si facil). Por dentro queria hacerlo pero me parecia una locura total, algo suicida, ya que si algo salia mal, no habia margen de error . nos matariamos, o peor: quedabamos cuadriplejicos abandonados a nuestra suerte aislados en medio de la codillera de los Andes a unas doce millas del volcan Copahue.
Despues de tanto insistirme con sus insultos subi dispuesto a lanzarnos hacia una muerte casi segura. preferia eso a seguir padeciendo ese deshonor. subimos a la punta y nos preparamos con una bolsa de residuos negra, que usamos como piso de nuestro trineo. desde ahi se veia todo chiquito. habia  que arrimarse lentamente por el filo, de este modo se aseguraba la direccion correcta de la caida. es en ese momento que me dije: que carajo estoy haciendo yo aca? con este loco de la guerra al lado mio? quise desistir pero ya habiamos empezado lentamente a bajar, clavando las guanpas con los tacos de los borcegos a mas no poder y aferrandonos con uñas y dientes al cristalino hielo de la pendiente. me di cuenta que no habia marcha atras y de la inutilidad de mis esfuerzos. estaba en una de las primeras encrucijadas de mi vida. ya que me di cuenta que nos matariamos de una forma horrible, y sobretodo muy dolorosa. 
Sin pensarlo mas, no me di cuenta y ya estabamos cayendo..  nos agarramos fuerte y sentimos como nos transformabamos en un bolido imparable. sospecho que llegamos a padecer unos 9 o 10 g de aceleracion. mire ,como en un televisor mental, y vi pasar mi vida, mi infancia, mis afectos, todo detalladamente, hasta llegar a el punto actual. con los ojos cerrados, esperando el impacto y escuchar los huesos romperse. aprete fuerte los dientes...  . bajamos a toda velocidad entre 6, 7 u 8 segundos y cuando pense que ya estaba en otra dimension (vi a san pedro saludandonos), me encontre despatarrado entre la nieve (al final de la bajada) y con una carcajada que emanaba naturalmente desde lo mas profundo de mis entrañas. fue todo tan rapido que ese instante paso casi inadvertido. fue la sensasion de mi vida. de modo que quisimos repetirlo. creo que estuvimos  todo el resto del dia tirandonos, subiendo escalando y bajando en culipatin, saboreando la liberté. 
Otra vuelta dormimos en un lugar qe creemos estaba muy cerca del volcan ya q el suelo tenia mucho calor , no hizo falta meterse en las bolsas. fue la mejor noche de la expedicion, otra vez dormimos en una fabrica metalurgica abandonada en el medio de un valle. otra bAjo un puente viejo y nunca cruzado, como linyeras o vagabundos. una vez caminamos en bajada de unos cerros como tres horas hasta un lago, era el medio dia y veniamos muertos de calor, el ultimo tramo corriendo, nos tiramos sin siquiera sacarnos la ropa. jugamos un  rato en el agua. salimos , nos secamos y continuamos viaje. al otro dia la ropa comenzo a romperse hasta quedar solo jirones, tal era el efecto del azufre en el agua del lago. anduvimos en harapos el resto del campamento.
asi pasaban los dias. de aventura en aventura.  cualquier cosa nos llamaba la atención, pero nos enfocábamos solo en una cosa: el cielo.
Las nubes y el sol. esos dos elementos que se mezclan y que tenían que ver con nuestro objetivo de poder encontrar las fuentes mismas de la vida. Escuchando música en nuestros walkman, cada uno en la suya la mayoría del tiempo.  recuerdo que yo venia escuchando el partido de Boca cuando en el preciso instante de que El mono Navarro montoya ataja un penal yo estaba cruzando un alambrado de puas. entonces fue tal la alegria que me quede atascado en un movimiento torpe en la zona genital. pegue un alarido!!!!.
Cuando nos deteníamos a descansar o picar algo, nos entreteníamos leyendo mitología Vikinga o  Cortazar o Borges.  La bebida que más abundaba en nuestras caramañolas era la bols de litro, de la cual teníamos siempre buena provisión, en los días que pasábamos cerca de alguna pulpería perdida en el medio de la montaña o el campo, nos quedabamos un rato largo agotandole provisiones.
una vuelta descubrimos una vieja pulperia de campo, recuerdo escuchar las pisadas sobre su piso de madera. se encontraba en un  paraje perdido, rodeado de alamos en una llanura , con estacionamiento para caballos. lo atendia un hungaro morrudo y con pinta de tanque petrolero. le compramos unas empanadas fritas en grasa y un litro de licor tres plumas. nos desoriento el hecho de encontrarle tonada chilena y una banderita en el mostrador. le preguntamos y nos respondio que estabamos del lado chileno. paso.
Siguiendo un rio cristalino salimos nuevamente a Argentina, saltando piedras el rio se convirtio en cañon. nos dejamos vagar sin rumbo.
Todos los Caballos Blancos
"Ibamos bajando y sintiendo el sol de la tarde a nuestras espaldas"
Los días eran de sol, muy largos. Salvo aquella en que la lluvia arrecio en las montañas y el frio fue intolerable.  Recuerdo que cubríamos nuestras cabezas con trapos. Al estilo árabe. Con los cayados en las manos y los cacharros colgando en las mochilas.
El día q cambio todo fue la vez que sin darnos cuenta descubrimos que estábamos perdidos en medio de la cordillera.  el cielo se puso gris y comenzo a nevar. nuestras miradas se extraviaron y la energia se agoto. se nos fue cierta alegria y nos concentramos en salir de alli. como toda ley natural nuestro tiempo de buscar se termino.  no puedo decir cuanto caminamos pero se que fueron dias enteros, todos mojados, constantemente, se nos arrugaron las manos y los pies, salieron ampollas, con sangre, acalambrados, entumecidos, con hongos en los pies, picazon en el cuerpo, berrugas, insomio, palidez, rigidez, renguera, contusiones varias, colicos estomascales y renales, colitis, quedamos espiritualmente boyando como en el mar infinito en esos días de puro gusto, buscamos salir de las montañas y volver a nuestros hogares, cosa que logramos semanas despues llegando a la localidad de Quilmes en Buenos Aires. Un Tiempo mas adelante en el barrio SUPE de Espeleta alguien me comento que una noche de tormenta vio nuestras figuras vagando en los valles y se escucharon los violines de Peteco y la Salamanca.
Finalmente el Walhalla no fue hallado. no se cuanto tiempo vagamos en las montañas, siguiendo rapidamente los arco iris antes que se esfumaran. hasta que por fin el viejo sueño fue vencido, y abandonamos el viaje. Estuvimos años recobrándonos de esa perdida. Del bajón espiritual de buscar sin encontrar.En un Eclesiastes Desesperado.
Toda una vida después, ya con nuestras vidas armadas, hechas, cada uno con sus hijos, casa, trabajo y demás ocupaciones, recordamos ese caminar que dio un vuelco en nuestro corazón, una vuelta más de tuerca a nuestra amistad.
Creo q una parte de nosotros permanece aun caminando sin rumbo ni brújula ni reloj, transcurriendo, diluyendonos, recorriendo el periplo del WallHalla.     seguramente buscando la alegria de vivir, de descubrirnos a nosotros mismos. nuestras bondades y tambien nuestras mesquindades, miedos, y limites. De algun modo, seguimos recorriendo un camino sin fin, buscando felicidad, recorriendo el sendero en la montaña, el periplo del wallhalla.


P.D.: Dedicado tambien a nuestros amigos Leo Simon y Gogui Saldivar, fuentes de inspiracion y delirio.



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