viernes, 12 de agosto de 2011

"CopoLoco"

Barreal – Pcia. de San Juan – 1989
“CopoLoco”
Salimos tarde, con el sol en lo alto. Serian las 12 del mediodía. Calor. Sin equipo, solo un cuchillo de supervivencia, una caramañola y poco de nervios. Solo “Copo” sabía algo del sendero que nos llevaba a lo interno de las montañas. Caminamos un buen rato. El sol bien en lo alto. Calor. No recuerdo cuanto pero serian alrededor de 3 horas. Y comenzamos a subir. Primero trekking, luego se puso un poco más áspero y comenzó a ser más escarpado. Las manos nuevas de raider empezaban a marcarse, todavía hay señales de este día. Sin embargo El sol había sido tapado por algunas nubes.
Éramos tres Raiders. “Copo”, “El Sipal” y Yo. Caminamos y luego empezamos a escalar con las manos. La piedra caliente y ruda de la cordillera. Primero arboleda, después espino negro y finalmente roca filosa. Sin camino. Solo la orientación del sol y las nubes, también, al subir, el valle quedaba a la vista. Hermosa Alameda. En una de esas el sol se tapo repentinamente y se largo un chaparrón fuerte. Nos cobijamos debajo de una saliente de rocas tan poco pronunciada que apenas nos tapaba algo. Las gotas de lluvia nos pegaban justo en la cara. Copo prendió un cigarrillo que me pareció eterno, estaba callado como siempre, y el sipal y yo nos mirábamos desconcertados. Empapados. El agua dura poco y vuelve a salir el sol. Seguimos caminando para arriba. Ni idea de la hora pero el verano hacia los días largos.
En determinado punto de la subida interminable quisimos pasar por un balcón todo muy pronunciado, una caída peligrosa, dudamos pero con el loco de Copo era difícil decir que no. Paso él. Con toda la piedra movida pase yo a duras penas… mucho nervio. La caída representaba por lo menos, quebradura de fémur, costillas, clavícula, cadera, desgarros de carne varios, magullones, etc. Un pasaporte directo a intensiva.
Lo malo del asunto era que si no pasábamos todos quedábamos separados. El sipal miro bien, lo pensó… 1 2 3 minutos. Finalmente desistió de pasar. Fue una buena decisión. Al ratito vimos como todo el sector se desplomaba hacia el vacio. Arreglamos que yo y sipal volvíamos y Copo seguía un poco más para arriba. Acordamos con el negro encontrarnos en un cerrito más bajo. Y bajamos cada uno por su lado. Copo Siguió solo.
Un ratazo mas tarde nos reunimos con el Sipal y bajamos cosiendo y cantando hasta el campamento base donde nos esperaba todo el resto del grupo. A las 12 de la noche salieron a buscar a Copo, los dirigentes. Luego de un rato largo, ya de madrugada. Los vimos llegar. El “Cuervo”, “Cofla” y “Chanca” con Copo casi atado de manos. El silencio de la noche hacia todo más oscuro. Con una linterna, todo preocupado, creí ver, antes de perder de vista la cara de Copo, sus ojos perdidos y un mueca-sonrisa en los labios.