miércoles, 23 de mayo de 2012

Otro Relato fragmentado extraido del libro:

 Confesiones de un Scout Zen

En el Periplo del WalHalla. (Verídico a mi manera de ver)
Por José María Gutiérrez  (El Tigre de los Ojos Blancos)
Dedicado a Adrian Vella, mi amigo y hermano.

Nos despertamos en un sueño...
 Perdidos en las tierras del Sur.  La mañana estaba inundada de mates y discos que mixeaban entre  “Homenaje” a Piazzolla y “La ventanita del amor” del grupo Sombras de Daniel Agostini, que sonaban en un walkman con parlantes, y que soporto  musicas de muy diversas cualidades. El sol brillaba alto. Un trago sirvió de refrigerio. En la zona donde el volcán Copahue hace humear las montañas, nos hallábamos con mi único hermano Rover, (digno de ser),  Adriano Cordero.  El tipo más loco que conocí en mi vida (y tal vez el más cuerdo también).
 Caminamos durante meses, atravesando las montañas  en busca de las fuentes del oro, ahí donde los Arcoíris nacen. Donde toda la riqueza material solo puede equipararse a la abundancia espiritual. El WallHalla. El paraíso donde descansan exclusivamente los Dioses y los Héroes muertos en la batalla.
Fue un tiempo extraño, lo unico que nos importaba era nuestro honor de caballeros y que almorzariamos ese dia. Caminabamos Entre Araucarias sin tiempo y sin direccion. Nos bañábamos en cualquier lago o rio que se nos cruce. Seguiamos los senderos perdidos, entre arboles y rocas, bordeando rios y sorteando obstaculos, nos internabamos en bosques empinados y vacios de ruido. sentiamos la presencia de enanos y duendes que nos observaban desde sus escondites. Comíamos cuando la caza era buena o la recolección de  piñones (semillas de araucaria) era abundante y dormíamos en lo posible, en las horas sin sol.  Nos acostábamos alrededor del fuego como si fuésemos dos animales. Bajo las estrtellas. Riendo o discutiendo el plan a seguir en las próximas millas. Las noches con suerte fritábamos tocino y mezclábamos batiendo-fuerte menta con miel. nos levantabamos temprano por el intenso frio, con nuestras bolsas escarchadas y rapido se prendia en fuego, mates y pan. Y nos curabamos con finas hierbas.

"El Pasto es Verde, El Sol Calienta"
Nuestro espíritu joven hacia que todo fuese  fácil:   subir, bajar, atravesar, recorrer. Mirábamos todo y nos parecia estar en un sueño. flores, hierba, rocas, agua corriendo, cielo azul, nubes, sol mucho sol. Siempre listos, riendonos de nuestra joven edad.
ya en esa altura, con Cordero, teniamos una larga tradicion en montaña, y tambien en muchas otras geografias distintas, nos recorrimos el pais a píe, colectivo, tren y dedo. atravesamos desiertos, pampas humedas, selvas, bosques, montañas, rios y lagos.
y aqui estabamos buscando algo que habiamos oido varias veces y estabamos dispuestos a encontrar y comprobar a la ciencia: la existencia del Walhalla, La fuente de vida eterna y abundancia espiritual y material. si bien nuestro equipo fotografico era bastante precario, solo una Poquet fujifilm de 35 mm, estabamos dispuestos a dejarlo todo asentado filmicamente. El Walhalla solo podia encontrarse donde el arco iris toca la tierra. entonces la tarea era bastante complicada ya que debian darse circunstancias climatologicas ciertamente algo anormales. la lluvia y el sol en simultaneo. y correr rapidamente buscando el inicio del arco iris. si bien el fenomeno se dio varias veces, la arremetida final, resulto infructuosa. ya que corriamos como locos, con todos los bartulos en nuestras mochilas en direccion del contacto entre el arco y la tierra, y era dificultoso. la tarea resulto extenuante y entonces nos dedicamos a disfrutar de la cordillera de forma mas natural. Cuando aparecia el arcoiris solo nos limitabamos a caminar en la direccion correcta.
Comenzabamos el dia luego de un suculento desayuno compuesto por trufas, arenque escandinavo, miel, pan casero, tocino, huevos fritos, leche de cabra, cafe, salamen milan con queso cheddar, alcaparras en vinagre. Solamente eso, no era tan extenso  debido a que luego empezaba una larga caminata que duraba hasta bien entrada la tarde (era nuestro deber caminar livianitos) y donde despues de unos mates con torta fritas estableciamos el campamento de cara a pasar una buena noche de descanzo. 
Luego de dias de caminar al pedo, sin que hubiera noticias de lluvia y mucho menos  de lluvia y sol simultaneo, una mañana Cordero  subio una cresta bastante pronunciada y llena de nieve, tendria unos 50 metros de altura. lo segui. como era mas rapido que yo, antes de llegar, el ya venia bajando. me miro con una escalofriante propuesta: tirarnos desde el pico haciendo culipatin desde lo alto por una cara que tenia como un tobogan de nieve. era un poco extremo ya que era una caida bastante pronunciada y no habia auxilio ni cercano ni lejano.  ademas por la morfologia del pico cabia la posibilidad de desviarnos a una zona sin nieve y de grandes piedras filosas. con una caida libre de , calculo aprox. de entre 7  y 10 metros. (lo suficiente para quedar estrolados contra al piso, y levantarnos con cucharitas milanesa de piedras).
Por supuesto que mi respuesta fue un NO rotundo. le dije que me parecia una locura, que como podia ser que fuera tan irresponsable, que era un loco desquiciado. que tal propuesta no resistia el menos analisis.
Pero la forma de ser de Cordero era bastante particular e insistente cuando queria algo, se puso pesado, me cargaba , me decia Cagon, maricon, vende humo, chicharron, etc. yo por mi parte era bastante sensible a las influencias de mis amigos (en otras palabras: tenia el si facil). Por dentro queria hacerlo pero me parecia una locura total, algo suicida, ya que si algo salia mal, no habia margen de error . nos matariamos, o peor: quedabamos cuadriplejicos abandonados a nuestra suerte aislados en medio de la codillera de los Andes a unas doce millas del volcan Copahue.
Despues de tanto insistirme con sus insultos subi dispuesto a lanzarnos hacia una muerte casi segura. preferia eso a seguir padeciendo ese deshonor. subimos a la punta y nos preparamos con una bolsa de residuos negra, que usamos como piso de nuestro trineo. desde ahi se veia todo chiquito. habia  que arrimarse lentamente por el filo, de este modo se aseguraba la direccion correcta de la caida. es en ese momento que me dije: que carajo estoy haciendo yo aca? con este loco de la guerra al lado mio? quise desistir pero ya habiamos empezado lentamente a bajar, clavando las guanpas con los tacos de los borcegos a mas no poder y aferrandonos con uñas y dientes al cristalino hielo de la pendiente. me di cuenta que no habia marcha atras y de la inutilidad de mis esfuerzos. estaba en una de las primeras encrucijadas de mi vida. ya que me di cuenta que nos matariamos de una forma horrible, y sobretodo muy dolorosa. 
Sin pensarlo mas, no me di cuenta y ya estabamos cayendo..  nos agarramos fuerte y sentimos como nos transformabamos en un bolido imparable. sospecho que llegamos a padecer unos 9 o 10 g de aceleracion. mire ,como en un televisor mental, y vi pasar mi vida, mi infancia, mis afectos, todo detalladamente, hasta llegar a el punto actual. con los ojos cerrados, esperando el impacto y escuchar los huesos romperse. aprete fuerte los dientes...  . bajamos a toda velocidad entre 6, 7 u 8 segundos y cuando pense que ya estaba en otra dimension (vi a san pedro saludandonos), me encontre despatarrado entre la nieve (al final de la bajada) y con una carcajada que emanaba naturalmente desde lo mas profundo de mis entrañas. fue todo tan rapido que ese instante paso casi inadvertido. fue la sensasion de mi vida. de modo que quisimos repetirlo. creo que estuvimos  todo el resto del dia tirandonos, subiendo escalando y bajando en culipatin, saboreando la liberté. 
Otra vuelta dormimos en un lugar qe creemos estaba muy cerca del volcan ya q el suelo tenia mucho calor , no hizo falta meterse en las bolsas. fue la mejor noche de la expedicion, otra vez dormimos en una fabrica metalurgica abandonada en el medio de un valle. otra bAjo un puente viejo y nunca cruzado, como linyeras o vagabundos. una vez caminamos en bajada de unos cerros como tres horas hasta un lago, era el medio dia y veniamos muertos de calor, el ultimo tramo corriendo, nos tiramos sin siquiera sacarnos la ropa. jugamos un  rato en el agua. salimos , nos secamos y continuamos viaje. al otro dia la ropa comenzo a romperse hasta quedar solo jirones, tal era el efecto del azufre en el agua del lago. anduvimos en harapos el resto del campamento.
asi pasaban los dias. de aventura en aventura.  cualquier cosa nos llamaba la atención, pero nos enfocábamos solo en una cosa: el cielo.
Las nubes y el sol. esos dos elementos que se mezclan y que tenían que ver con nuestro objetivo de poder encontrar las fuentes mismas de la vida. Escuchando música en nuestros walkman, cada uno en la suya la mayoría del tiempo.  recuerdo que yo venia escuchando el partido de Boca cuando en el preciso instante de que El mono Navarro montoya ataja un penal yo estaba cruzando un alambrado de puas. entonces fue tal la alegria que me quede atascado en un movimiento torpe en la zona genital. pegue un alarido!!!!.
Cuando nos deteníamos a descansar o picar algo, nos entreteníamos leyendo mitología Vikinga o  Cortazar o Borges.  La bebida que más abundaba en nuestras caramañolas era la bols de litro, de la cual teníamos siempre buena provisión, en los días que pasábamos cerca de alguna pulpería perdida en el medio de la montaña o el campo, nos quedabamos un rato largo agotandole provisiones.
una vuelta descubrimos una vieja pulperia de campo, recuerdo escuchar las pisadas sobre su piso de madera. se encontraba en un  paraje perdido, rodeado de alamos en una llanura , con estacionamiento para caballos. lo atendia un hungaro morrudo y con pinta de tanque petrolero. le compramos unas empanadas fritas en grasa y un litro de licor tres plumas. nos desoriento el hecho de encontrarle tonada chilena y una banderita en el mostrador. le preguntamos y nos respondio que estabamos del lado chileno. paso.
Siguiendo un rio cristalino salimos nuevamente a Argentina, saltando piedras el rio se convirtio en cañon. nos dejamos vagar sin rumbo.
Todos los Caballos Blancos
"Ibamos bajando y sintiendo el sol de la tarde a nuestras espaldas"
Los días eran de sol, muy largos. Salvo aquella en que la lluvia arrecio en las montañas y el frio fue intolerable.  Recuerdo que cubríamos nuestras cabezas con trapos. Al estilo árabe. Con los cayados en las manos y los cacharros colgando en las mochilas.
El día q cambio todo fue la vez que sin darnos cuenta descubrimos que estábamos perdidos en medio de la cordillera.  el cielo se puso gris y comenzo a nevar. nuestras miradas se extraviaron y la energia se agoto. se nos fue cierta alegria y nos concentramos en salir de alli. como toda ley natural nuestro tiempo de buscar se termino.  no puedo decir cuanto caminamos pero se que fueron dias enteros, todos mojados, constantemente, se nos arrugaron las manos y los pies, salieron ampollas, con sangre, acalambrados, entumecidos, con hongos en los pies, picazon en el cuerpo, berrugas, insomio, palidez, rigidez, renguera, contusiones varias, colicos estomascales y renales, colitis, quedamos espiritualmente boyando como en el mar infinito en esos días de puro gusto, buscamos salir de las montañas y volver a nuestros hogares, cosa que logramos semanas despues llegando a la localidad de Quilmes en Buenos Aires. Un Tiempo mas adelante en el barrio SUPE de Espeleta alguien me comento que una noche de tormenta vio nuestras figuras vagando en los valles y se escucharon los violines de Peteco y la Salamanca.
Finalmente el Walhalla no fue hallado. no se cuanto tiempo vagamos en las montañas, siguiendo rapidamente los arco iris antes que se esfumaran. hasta que por fin el viejo sueño fue vencido, y abandonamos el viaje. Estuvimos años recobrándonos de esa perdida. Del bajón espiritual de buscar sin encontrar.En un Eclesiastes Desesperado.
Toda una vida después, ya con nuestras vidas armadas, hechas, cada uno con sus hijos, casa, trabajo y demás ocupaciones, recordamos ese caminar que dio un vuelco en nuestro corazón, una vuelta más de tuerca a nuestra amistad.
Creo q una parte de nosotros permanece aun caminando sin rumbo ni brújula ni reloj, transcurriendo, diluyendonos, recorriendo el periplo del WallHalla.     seguramente buscando la alegria de vivir, de descubrirnos a nosotros mismos. nuestras bondades y tambien nuestras mesquindades, miedos, y limites. De algun modo, seguimos recorriendo un camino sin fin, buscando felicidad, recorriendo el sendero en la montaña, el periplo del wallhalla.


P.D.: Dedicado tambien a nuestros amigos Leo Simon y Gogui Saldivar, fuentes de inspiracion y delirio.



lunes, 3 de octubre de 2011

Cancion Rover "La ventanita del Amor"

La Ventanita del Amor. (C.R.T.A. Version)

Cuando me Agarra la Locaaa..
cazo la bolsa y me voy para la rutaa..
cuando yo salgo de Crotoo..
nunca me falta un poco de ese Jugo Looco..

Est.
Yo me pongo hacer Dedoo..
y no importa Nadaa..
Si me agarra la lluvia..
me chamuyo a un puesteroo..!! (bis)

hay que bonito ser un roversito!
y caminar junto con el cayado..
y tener siempre un vino tinto..
para pasar bien las noches de frio (bis)

Cuando me pasa la loca..!!
me encuentro lejos muy lejos de casaaaa!!!!
y si eso me pasaaa!!!
es porque estoy caminando en la rutaaaa!!!

Est.
yo me pongo a hacer dedooo!!
y no me importa nadaaa!!
si me agarra la lluviaa!
me chamuyo a un puesteroo!! (bis)

viernes, 2 de septiembre de 2011

La Belleza de lo Imposible

Pampa de las Invernadas – xxº latitud sur xxº longitud oeste - Pcia. De San Luis – Enero de un Año Olvidado

“Un viejo baqueano de la zona mira el cielo y dice: cuidado que por la noche va llover… miramos al cielo azul, las montañas bajo el sol fuerte, ni una nube. Nuestras miradas se cruzan como diciendo: este viejo está loco”

20 Horas después:
“Abro un ojo. Y espío por una rendija de mi poncho. Observo a lo lejos del horizonte algo maravilloso: esta clareando. Por el frio en mis huesos, me olvido de lo poético del asunto y me concentro en que pase rápido. Lo más rápido posible…”
Estrujado al lado mío está el Pibe Sensei, temblequeando pero asombrosamente dormido. Del otro, mi hermano Nico atrás “El Tuerca” y Cordero mantienen una conversación en voz baja como queriendo no despertar a la abuela... logro escuchar algo así como ampollas, paspaduras, hongos o similar. Todos sentados y tapados con ponchos y camperas. Cobijándonos apretados contra una pared de una casa abandonada. En el pueblo fantasma de La Carolina, una población con una vieja mina de oro ya inutilizada. Todo nuestro equipo está empapado por una lluvia torrencial que nos agarro en plena noche y a casi 2000 m.s.n.m. en un lugar llamado Pampa de las Invernadas, en la Pcia. de San Luis. Una extensa planicie a más altura de lo que conviene que te agarre un chaparrón fuerte y frio, sobretodo frio.
¿Que resulta de un rally en plena montaña? Buena pregunta y miles e inciertas respuestas esperan.
El mismo era compartido por tropa Raider y Clan Rover, todos guiados por la buena estrella que tenía “El cuervo”, y luego de caminar todo el día bajo un sol brillante y un cielo azul profundo, paramos alrededor de la 2100 horas. Se prendió una fogata con ramerio escaso de la zona, se cocino algo, todos estaban de buen humor, chistes, jodas. A las doce de la noche, las estrellas se convirtieron en un cielo marrón fosforescente. No todos lo percibieron.
A la o1: oo hs. estaba dentro de mi bolsa de dormir. El resto, más joven, todavía bajando de la euforia del día soleado, jugaba con las brazas que quedaban de una fogata. Las risas todavía se escuchaban cuando me asome para pedir silencio… Sí, todo un corta mambo yo!
En ese trámite mire el cielo e intuí que la noche se iba a cortar de forma drástica. Dramática. Lamentablemente no me equivoque. Al ratito nomas se empezó a escuchar un ruido ensordecedor, que no sabíamos de donde provenía… hasta que el misterio se develo.
Ya con la tropa acostada, pero todavía risueña e inconsciente del peligro, el agua venía pegando fuerte contra las rocas de la sierra, y esto se escuchaba retumbar como los truenos contra la tierra desde muy lejos. Se noto que avanzaba a buena velocidad, ya casi al instante, y como si fueran mil millones de toneladas de agua fría en forma de gotas grandes, la tormenta se abalanzó sobre el campamento volante de fin de año. Al unísono.
Fue el espectáculo más escalofriante que vimos en forma de lluvia de nuestras cortas vidas. El cielo se ilumino. No creo que alguien que haya estado ahí haya visto algo parecido después de esa experiencia. Además de la Adrenalina que te sube al saber que estas a 25 km (perdidos en la montaña) del poblado más cercano con unos 20 chicos de 14 a 19 años. Todos bajo los Sobre-techos, que habíamos llevado como protección nocturna y metidos en su bolsa de dormir, queriendo zafar del agua. Pronto empezó a correr por el piso casi de forma automática. Y con un pequeño torrente de agua helada en las espaldas y glúteos. Parecía proveniente de un rio glacial, verdaderamente muy fría. Esteban propuso un Padrenuestro. Sin objeciones empezamos a rezar.

Escucho tu voz... Susurro tu nombre…

Al ratito escucho como alguien entona una canción de cancha. Con bronca en su voz. Y fuerza en su espíritu. Se trata de Adrian Cordero. Hincha fan de San Lorenzo de Almagro. Estaba en cueros… saltando afuera… a cielo abierto…Revoleando su remera… y tratando de entrar en calor. En ese momento (bastante absurdo por cierto) me di cuenta de la inutilidad de seguir metido en el vivac, ya que nos estábamos inundando por debajo. Congelándonos de forma estática. Se escuchaban lloriqueos…burlas…risas…rezos…suplicas…puteadas. Una mezcla extraña. Se dio la orden de abandonar la poca protección del refugio y salir afuera donde las baldadas de agua iban en aumento. El chorro de agua por la nuca recorre las espaldas, helado como el sudor frio. Mucha bronca y bocas temblando-temblequeando-tiritando. Todo iluminado por una especie de luz de rayos, nos veíamos las caras de locos y nuestro ojos desorbitados. Y empezamos a cantar. No quedaba otra. Lo consulto con Esteban y decidimos bajar por el camino por donde veníamos. El frio era extraordinariamente intenso. Había chicos que lloriqueaban, otros se quejaban y la verdad que hubo un poco de susto y estuvimos al borde del caos total. La voz del jefe inspiro disciplina y pudimos sobreponernos a la penosa situación.
Empezamos la bajada resignados. No solo por el frio sino también por el hecho de retroceder en el mapa. Significaba abandonar el Rally y eso no nos gusto nada. Sobre todo a los más antiguos. Era la primera vez que nos pasaba de tener que tomar una decisión de semejante peso. Pero decíamos: “…hay que saber cuándo parar…”.
Íbamos desandando la misma picada recorrida el día anterior, por la piedra resbaladiza y filosa. Al poco tiempo algunos no querían caminar mas y se entregaban, se tiraban al piso, llorando, insultando, mientras los mas scout venían jodiendo y riéndose contando chistes. En una de esas alguien se niega a seguir. No hay forma de hacerlo avanzar ni un paso más. Se echo cual vaca hindú en la carretera. Le propongo llevarle su equipo a cambio de que reanude su marcha. Acepta a regaña dientes. Entonces cargo su mochila por encima de la mía. Los minutos pasan, dan lugar a los ratos. Una hora. Dos. Tres. Poco a poco vamos quedando cinco o seis rezagados cerrando filas y apretando el paso de los más cansados. Creo que Nico, Sensei, Tuerca, Waldo, Adrian y yo. Es decir la Columna de los Infernales.
Esteban, como siempre abriendo camino, copò el pueblo bastante más temprano que nosotros y no lo encontramos al llegar. Estaba todo oscuro y vacio, esto dio al paisaje algo tenebroso. Con la gente temblando de frio, el Cuervo se dirigió a la parroquia. Que en esas horas de la madrugada obviamente estaba desértica. Al lado de la iglesia había unas construcciones que parecían ser dependencias de la misma. Con ventanales se veía hermosa por fuera. Esteban no tuvo otra opción que romper la cerradura con algo contundente y entrar. Era un comedor parroquial. Todavía no estaba en funcionamiento (le faltaban detalles) pero estaba mucho más calentito que a la intemperie.
Mientras tanto, Nico, Sensei, Waldo y Tuerca, que caminaban como Cowboys por estar todos paspados mal, venían más atrás. Adrian y yo buscamos, al llegar al pueblo, algún reparo. No encontramos nada mas cobijante que una pared de una casa que parecía abandonada y nos acobachamos debajo de un alerito. Dejo de llover y el vientito empezó a soplar. Al rato se sumaron los “paspetti” y todos empapados nos acurrucamos debajo de los ponchos. Bien apretados contra la pared. Estábamos tan cansados que casi nos dormimos. No daba ganas ni de mover un dedo. El agua de la ropa empezó a entibiarse. Y nuestra piel se arrugo cual viejito en jacuzzi.
Cuando la luz comenzó a ser un poco más fuerte, decidimos con mucho pesar, levantarnos (habíamos logrado entrar en calor), y empezar a recorrer la zona nos hizo sentir un frio nuevo. Caminamos sin rumbo durante más o menos media hora, hasta que descubrimos la posición de la tropa. Cuando entramos al salón, estaban todos los Raiders con los calentadores encendidos y la ropa e x t e n d i d a. Ya entrados un poco en calor, preparando sopas instantáneas. El humor era levemente mejor. Recién luego de un rato largo pudimos acostarnos y descansar algo. Otros se quedaron despiertos hablando en voz baja. Con el estomago caliente y lleno los fantasmas de la noche amainaron. Fue saliendo el sol. Ahí dormite un poco más profundo. Los sueños fueron de caminata y agua fría. Repetitivos y Obsesivos.
Cuando desperté estaban todos dormidos menos Esteban. Conversamos un ratito y llego alguien que evidentemente tenía que ver con el lugar. El Cuervo ofreció sus disculpas y dinero para reparar la cerradura rota. Ese alguien se negó aceptarla comprendiendo la situación que habíamos vivido. Le dimos las gracias amablemente. Nos pidió que dejemos todo limpio. Hacia las tres de la tarde todos estaban levantados y heridos. Dolían las piernas, los pies, la espalda… todo. Sacamos afuera los equipos, a secarse al sol. Todo extendido en el piso. Ahora si nos reíamos con fuerza. El sol irradiaba luz, calor y amor. El cielo volvió a ser azul en extremo. Decidimos volver al campamento base lo antes posible, ya que, perdiendo ese día, “se nos disparaban lo tiempos”.

Semicírculo general. Una breve reflexión de lo sucedido para todos. El jefe explico algo que me quedo en la memoria hasta el día de hoy. Lo bonito de un rally en la montaña, es justamente, aquello por lo cual puede fallar, lo difícil, lo arriesgado, es también el desafío. Si nos propusieran realizar algo con todas las probabilidades de lograrlo con éxito, esto carecería de belleza y de sentido Scout. En el medio de estos pensamientos recordé la simpleza y la humildad del viejo baqueano de la zona y su advertencia el día anterior, me reí en silencio.
LA BELLEZA DE LO IMPOSIBLE, pensé, es la llama mística que nos mueve y nos impulsa hacia adelante. A Caminar un kilometro mas. Avanzar hacia lo más alto, hacia la excelencia de Dios. A pesar de las dificultades. Como alguna vez me dijo el maestro Esteban Andres Corbo:
La meta es lo primero en fijarse pero lo último en conseguirse.
La lección de las derrotas cala más hondo que el sabor de las victorias o quizás el fracaso no exista!?
Todavía estamos volviendo…

El Samurái Inmortal

viernes, 12 de agosto de 2011

"CopoLoco"

Barreal – Pcia. de San Juan – 1989
“CopoLoco”
Salimos tarde, con el sol en lo alto. Serian las 12 del mediodía. Calor. Sin equipo, solo un cuchillo de supervivencia, una caramañola y poco de nervios. Solo “Copo” sabía algo del sendero que nos llevaba a lo interno de las montañas. Caminamos un buen rato. El sol bien en lo alto. Calor. No recuerdo cuanto pero serian alrededor de 3 horas. Y comenzamos a subir. Primero trekking, luego se puso un poco más áspero y comenzó a ser más escarpado. Las manos nuevas de raider empezaban a marcarse, todavía hay señales de este día. Sin embargo El sol había sido tapado por algunas nubes.
Éramos tres Raiders. “Copo”, “El Sipal” y Yo. Caminamos y luego empezamos a escalar con las manos. La piedra caliente y ruda de la cordillera. Primero arboleda, después espino negro y finalmente roca filosa. Sin camino. Solo la orientación del sol y las nubes, también, al subir, el valle quedaba a la vista. Hermosa Alameda. En una de esas el sol se tapo repentinamente y se largo un chaparrón fuerte. Nos cobijamos debajo de una saliente de rocas tan poco pronunciada que apenas nos tapaba algo. Las gotas de lluvia nos pegaban justo en la cara. Copo prendió un cigarrillo que me pareció eterno, estaba callado como siempre, y el sipal y yo nos mirábamos desconcertados. Empapados. El agua dura poco y vuelve a salir el sol. Seguimos caminando para arriba. Ni idea de la hora pero el verano hacia los días largos.
En determinado punto de la subida interminable quisimos pasar por un balcón todo muy pronunciado, una caída peligrosa, dudamos pero con el loco de Copo era difícil decir que no. Paso él. Con toda la piedra movida pase yo a duras penas… mucho nervio. La caída representaba por lo menos, quebradura de fémur, costillas, clavícula, cadera, desgarros de carne varios, magullones, etc. Un pasaporte directo a intensiva.
Lo malo del asunto era que si no pasábamos todos quedábamos separados. El sipal miro bien, lo pensó… 1 2 3 minutos. Finalmente desistió de pasar. Fue una buena decisión. Al ratito vimos como todo el sector se desplomaba hacia el vacio. Arreglamos que yo y sipal volvíamos y Copo seguía un poco más para arriba. Acordamos con el negro encontrarnos en un cerrito más bajo. Y bajamos cada uno por su lado. Copo Siguió solo.
Un ratazo mas tarde nos reunimos con el Sipal y bajamos cosiendo y cantando hasta el campamento base donde nos esperaba todo el resto del grupo. A las 12 de la noche salieron a buscar a Copo, los dirigentes. Luego de un rato largo, ya de madrugada. Los vimos llegar. El “Cuervo”, “Cofla” y “Chanca” con Copo casi atado de manos. El silencio de la noche hacia todo más oscuro. Con una linterna, todo preocupado, creí ver, antes de perder de vista la cara de Copo, sus ojos perdidos y un mueca-sonrisa en los labios.

miércoles, 6 de julio de 2011

Dedicado a los que participaron


Recuerdos y Reflexiones sobre la 

“Expedición Salado I”

Dedicado a todos los que participaron.
(aviso.: para leer este texto se recomienda escuchar algún disco de los redondos, Cualquiera de ellos, pero especialmente  “oktubre” o “un baión para el ojo idiota” o “La mosca y la sopa” o “Bang Bang Estas Liquidado”)( También vale “Wish you were here” o ”The Dark side of The moon” de Pink Floyd)

 

 “Son las 4 de la mañana, nos levantamos con mi hermano Nico  y agarramos las mochilas. Ya están listas de, por lo menos, 2 horas atrás. Bolsa de dormir, rancho, equipo de supervivencia, brújula. Es de noche y no sabemos todo lo q vamos a vivenciar en este fin de semana. Estamos ansiosos. Y encima la noche calurosa nos excita aun más. Caminamos al centro. A paso rápido con las Topper blancas. Todo vacio y desierto. Algún q otro coche. Llegamos a la estación de Quilmes, que es el lugar de concentración y nos encontramos con el jefe de tropa: Esteban, “el Cuervo”.  Estaba solo y en silencio, pero siempre de buen humor. También preparado con su equipo.”

Día 1.  Preparación y  Salida.

“El pibe de los astilleros”

Estuvimos muchos días preparando todo lo referente a la expedición. Sobre todo las balsas que armábamos y desarmábamos en el jardín de la casa del “Cuervo”, cámaras de camión que recopilamos de gomerias y tirantes de 3x2  que fuimos a buscar a lo de otro amigo: sipalki.  Recuerdo muy bien la frase del “negro”: este remo que me voy a construir va ser el mejor, porque es de una sola pieza de madera dura. Tenía razón.
Teníamos algunos datos que nos dio Mario  “Shuren-Berger”  de cómo llegar y como hacer la travesía. Eran supuestamente 3 o 4 días bajando el rio Salado, desde la ruta 29 hasta el puente “las gaviotas”. Tomando varios trenes y micros llegábamos sin problemas. “los pescados te saltan en la balsa, no hace falta pescarlos…” había dicho. Ojala hubiera sido cierto.
Fue llegando el resto de amigos (algunos de los cuales se convertirían en hermanos) Carlitos “Escalante”, Daniel “el Pampa”, el Colorado Lucky, Sipalki, Kiki, Martin Mangui, Adrian Cordero, “El Topi” o “turista impostor” (como quieran llamarle), Nashua, “El Pibe Sensei”,  me falta alguien?

“Giles... Acá termina”

Tomamos un colectivo a temperley y de ahí un tren a no sé dónde, creo que Ezeiza. En ese momento que llega el tren, sin darnos tiempo a bajar, un malón de laburantes y toda la chusma que se puedan imaginar asalta el tren como un golpe comando. Entraron hasta por las ventanas. No lo podíamos creer, además del asombro que nos dimos con toda esa gente peleándose por los asientos para viajar a capital. En ese trámite alguien dice: “giles… Acá termina el tren.. Para que se pelean? Todo para acaparar asientos. Después nos causo mucha gracia. Claro, el tren volvía a salir en dirección a capital en breve. Luego de ahí, nos tomamos un micro que nos deja en la ruta 29 intersección con el rio salado.
Un largo viaje. Muy largo y tedioso. Llenos de calor. Con los terribles equipos que llevábamos, con infladores para las balsas, cámaras de camión, tirantes largos, cortos, medianos, remos, chalecos salvavidas, cajas con comida enlatada, alambres y herramientas, cuerdas, soguines, bidones para  agua potable, sobretechos, hachas, machetes, nuestras mochilas, etc. Parecía que nos mudábamos a una granja amish. Además de la tremenda ansiedad de todos.
Llegamos. Bajamos el puente y nos ponemos a laburar, excitación total, rápido, lo más rápido posible,  picamos algo creo. Pero nada importante. Armamos y armamos. Rápido. Acomodamos y distribuimos el equipo lo más justamente posible. Todo listo. Había dos balsas grandes (de 6 cámaras cada una) y una chica (de 3 cámaras) que era la del Cuervo. Todo arriba. Bien agarrado. No estaba bueno que alguna mochila se fuera a pique. Con las cosas de valor sentimental que llevábamos…
Se da la orden de botar las naves, no sin antes sacar las fotos obligadas del caso. Mi hermano Nico, recuerdo, sube al puente para  sacar la foto principal de la salida. A decir verdad, fue la primera vez que me subía a algo que flotara y la sensación de flotar en algo que construye uno con sus propias manos y con diseño propio, es muy poderosa y todos nos moríamos de la risa. Nos tirábamos agua con los remos, nos insultábamos cariñosamente, todos en la edad del pavo, fue muy fuerte. La idea era llegar a Gral. Belgrano sin tirarse al agua ni hacer mucha bulla. Remando tranquilos. Cargar agua potable en un camping con costa al rio y continuar lo que podamos bajando en el mapa. Luego de un rato remando, mi remo improvisado con una paleta amarrada a un caño de aluminio, se destartala. Me acorde de las palabras del Sipal sobre su remo. Me reí interiormente.
Navegamos todo lo que quedaba del día. Hasta el atardecer. Entre el Sipal, el Cuervo y yo, buscamos un lugar apropiado para acampar. Elegimos un lugar con árboles, sin playa casi, era con bastante vegetación, y con el sol cayendo en el bosquecito,  armamos el campamento. Sobretechos, fogón. Alguna cañita de pescar. Alguna galletita. Mate cocido. Calculando LAS CURVAS del rio, sacamos cuentas del los kilómetros recorridos, con el mapa topográfico, obeeeo.

 

Noche 1. Cena de mosquitos.

“Dos personas... Una bolsa de Dormir”

Al terminar la cena, Viandada con jardinera, El Cordero me dice: Adán… me olvidé la bolsa de dormir… (Silencio de más o menos un minuto) Que panchoo! No  lo podía creer. Me estaba pidiendo que le resuelva el problema,  de lo mas pavo, como se olvida de eso me dije yo. La cuestión es que, con Adrian, dormimos los dos dentro de mi bolsa de dormir. De lo más incómodos. Arreglamos que no íbamos a hacer cucharita ni en pedo, así que o estábamos los dos de frente o los dos de espaldas. Y cada tanto, en la noche, un codazo marcaba la hora de darse vuelta. El resto de amigos sin novedad. Cada uno dentro de su bolsa. Además de la escasa cena que nos dimos, nos dimos cuenta enseguida que los mosquitos cenarían mejor que nosotros. Empezaron con la bajada del sol. Insoportables. Así que el jefe nos recordó el sabio consejo nuestro párroco antes de salir: “el ajo ahuyenta todo mal”.  Y ya que teníamos un poco de ajo, lo machacamos, y  nos untamos todo el cuerpo con un poco de ese ungüento. Zafamos algo. Eso sí, no nos soportábamos ni nosotros el olor. Imagínense compartir la bolsa de dormir con alguien en ese estado de chivo y ajo. Luego de una fogata, como es costumbre, llena de chistes y jodas, nos acostamos. La noche estaba fría. Me dormí, escuchando en mi mente, algo de rocanrol.

Día 2. Día de risas.
 “Ji Ji Ji” El segundo día amaneció lindo y tranquilo. Tras despertarnos tipo 7 hs. Preparamos el desayuno y comenzamos a armar todo el equipo para la segunda jornada de navegación. Todo el mundo descubrió sus balsas a medio desinflar, así q entre gracias,  se repartieron las tareas de inflar, ajustar, preparar equipos, limpiar y guardar la basura. Todas las tareas eran  repartidas según las obligaciones de patrulla. Todo ajustado al máximo. De vuelta al agua. De vuelta las mismas sensaciones del día anterior. Remando, jugando a ser un poco piratas, en una de esas alguien decide remar más rápido que el otro bando. Y así empieza lo que se conoce técnicamente como una regata. Pero de forma improvisada. Además que las balsas no tienen la más mínima forma hidrodinámica, nosotros tampoco tenemos los brazos de los remadores profesionales. Ojo. Igual lo que empieza como un chiste, a veces, se convierte en  la carrera más cruenta y encarnizada. Al grito de Boga! Boga! Boga!, las patrullas van acelerando, riéndose al principio, más serios después. Hasta que los guías deciden gritar un poquito y hacer valer su experiencia en el grupo. Vamos carajo! No pueden ganarnos estos cagones!!. No puede ser!!!!!! Se rema con todo, con el corazón también. Con tal de ganar se deja todo. Sino también hay que soportar después las caritas de los rivales o adversarios. Y su mofa constante. En plena carrera la Plla Kilme se acerca a la orilla y observa con estupor el cuerpo hediondo de una vaca muerta flotando en el rio, toda hinchada. Un olor penetrante en la atmosfera.  Otro dice: así vamos a quedar si nos ahogamos… Silencio total. Seguimos remando fuerte.  En algún momento otro se da cuenta de la inutilidad de la carrera, ya que no se veía en ningún momento la línea de llegada, por cansancio o por desason general se abandona  bilateralmente. Entre sudor y lágrimas todos nos reímos. Hacía calor. Creo que fue Nashua, se tira al agua sin previo aviso. Una cosa muy de él. Esto de hacer algo con precaución no va con su estilo. Igual lo imitamos. Qué buena decisión. Todos lo seguimos. Uno por uno abandonamos la balsa. El agua esta fría pero muy buena. Nos refresca. Todos sabemos nadar, igual tenemos chalecos salvavidas.  Estuvimos casi todo el día en el agua, divirtiéndonos mucho. Solo paramos a almorzar, unas salchichas flotando dentro de su bolsa, por el calor, se habían hinchado. Una delicia. Me acorde de la vaca muerta.

 

“El Pañuelo Comunista”

“El Pibe” esta tan copado con la experiencia de navegar en una balsa estilo Robinson Crusoe, que va casi con el culo metido en el agua constantemente, no le importa. En nuestra mente suenan los redondos. Aquella solitaria vaca cubana, todo preso es político, todo un palo, salando las heridas, queso ruso. “El Pibe Sensei”  tiene algo atado al cuello, es un pañuelo rojo. Le queda muy bien. Se lo sube cuando se cansa del sol en la cabeza. Es un pañuelo todo rojo, de una tela muy fina, pero no es de mujer. Creo. No se lo hubiéramos perdonado ni al día hoy. Lo hubiéramos gastado eternamente. Ese gaste de chicos nomas. El pañuelo pasa a la posteridad con el nombre de “Pañuelo Comunista”.

“Canción para Náufragos”

El rio tendría entre 50 a 80 mts de ancho, según el lugar. Después de almorzar, se empieza a notar un efecto de escorado en la balsa de unos 10 o 15 grados de inclinación. Nos dimos cuenta que había una pinchadura en una cámara. Empezamos a navegar en dirección de la orilla cuando nos dimos cuenta que eran dos las pinchaduras en otra cámara. Pronto empezó la operación más riesgosa de toda la expedición. Parchar las cámaras en pleno rio. Aprovechando que las pérdidas se dieron de la parte de arriba, el agua no tocaba la perdida, (calculamos que fue por exceso de sol) rápidamente, entre Nashua, Sensei, Nico, se pusieron a parchar… primero, secar la parte afectada, luego lijarla, un poco del pegamento especial, el secado de la zona con un poco de viento artificial de unos buenos pulmones, y finalmente el parche bien limpio. Apretarlo con ganas. A posteriori, conectar el inflador, y darle con todo, lo más rápido posible. Salió todo bien gracias a la muy buena cohesión del grupo, la PATRULLA PAMPA.
 Hicimos otra parada técnica para probar la balsa, a ver cómo reaccionaba a las frenadas. La corriente era abundante y las amarradas costaban un poco. Había que acercarse paleando a la orilla y “clavar las guampas”. Clavar Uñas, aferrarse al pasto, y seguido alguien terminaba en el agua. Inmediatamente después del movimiento coordinado, uno tenía que establecerse en la tierra y con una cuerda aguantar la balsa, pegarla a la orilla. Después sacarla del agua y acostarla en el pasto boca abajo. Me acuerdo que en una ocasión, al jefe, en ese movimiento, se le cae una Victorinox verde muy buena. En el agua, en la orilla, pero ésta era algo profunda. En ese momento se escucho un uhhhh! general. Se hace un silencio. Esteban en el agua barrosa. Tanteando. Hasta que se le dibuja una sonrisa. La saca colgando de un dedo del agua. Embarrada, pero sana y salva.

Noche 2.
“Un Pacman en el Savoy”
Del mismo modo que la tarde anterior, paramos alrededor de las 2000 hs. De vuelta bajar de las balsas, (sacarlas del agua por precaución) y armar el campamento. Esta vez el lugar era más árido. No había arboles, solo arbustos pequeños. Era una playita de arena, muy linda, llana y suave.  Y con el sol en la frente nos dispusimos a distribuir las tareas. Refugio, fogata, comida, agua, pesca. Durante todo el día, el sol nos había pegado de lleno, y se empezaron a notar los rostros, torsos y piernas, bien rojos, y el Colo estaba aun peor. Nashua, experto en apodos le pone, “Freddy Arlequín”. Esta vez más temprano, nos acostamos, un poco más cansados que la noche anterior. De vuelta, el Cordero y yo, dentro de la misma bolsa y observando la misma regla. También, en silencio, la cabeza comienza a escuchar música, se cierran los ojos y uno empieza a ver.



 Día 3. Puente “Las Gaviotas”

“Maldición va a ser un día hermoso”

Temprano ya estábamos cansados de tanto sol, de la comida envasada o enlatada, picamos unas migas que sobrevivieron al vendaval de nuestros estómagos.
Empezamos la preparación de los equipos con el sol saliendo (me dio la sensación que muchos hubieran querido un día nublado y gris), nos dimos cuenta que, otra vez, teníamos una balsa con una cámara pinchada. Alguien la parcho y la inflo. Quemados, desahuciados, con casi nada de agua potable en nuestros bidones, flotando lentamente en la corriente marrón, íbamos a la deriva. Ya Sin remar. Hostigados por el sol de verano seguíamos navegando. Todo más silencioso, ahora sí que parecíamos náufragos. Sentí  ganas de que nuestra balsa vaya primero. Quería ser yo el que gritara: tierra a la vista!!!  cuando veamos el puente “Las gaviotas”, del cual supuestamente, estábamos relativamente cerca. Pero el  puente no aparecía. Tardo en llegar y lo que recuerdo fue ver a todos tapados del sol con ropas, telas, girones. Yo, en mi caso, me tape con una remera mojada constantemente. Una promesa en la cabeza. Pero en un momento, apareció y grite a las balsas de atrás. Todos rieron o por lo menos seo creí. 
Una vez bajo el puente (todo de cemento y bastante chico) (parecía un puente en medio de un campo, sin camino, sin nada) al reparo del sol de medio día, nos sentimos mejor. Esteban decidió que para volver, esperemos a que baje el sol, ya que la mayoría presentaba quemaduras. Había que retomar un camino de tierra unos 20 km. Y retroceder en el mapa.

“Fusilados por la Cruz Roja”

En esos momentos la tropa se quedo todo el tiempo prácticamente a la sombra del puente y descansando. Salvo Nashua que siempre le gusto el agua, y que seguía metiéndose. Y “El negro Sipal” agarro una cámara de camión de las balsas, que ya estaban empezándose a desarmar, se sentó, culo en el agua y se dejo llevar por la corriente, se relajo un rato. Su fortaleza Santiagueña le permitía todavía estar un rato al rayo de sol. Sacamos fotos. Sin movernos mucho, debido  al cansancio y las quemaduras, picamos algo, latas de carne envasada. Cuando paso la tarde y el sol comenzó a bajar ya estábamos listos para la caminata de regreso a Gral. Belgrano.
Empezamos a caminar con el sol de frente, todos tapándonos los últimos rayos de sol. Pero contentos de haber logrado el objetivo. Todos sanos y salvos. Siempre haciendo chistes, inventándonos algo gracioso.

“Esa estrella era mi lujo”

Caminamos. Caminamos. Se hizo de noche. Seguimos caminando. Ya sin agua. Todo era oscuridad, muchas estrellas, y el camino de tierra se veía con claridad. A lo lejos… un resplandor. El objetivo al que debíamos si o si  llegar.
Martin Mangui era el que venía más cansado. Inventaba cualquier excusa para parar. Pero eso era contraproducente, nos enfriábamos y era peor. Los pies se estaban hinchando. Era mejor llegar rápido. No parar más de un minuto. El resplandor se hizo más grande y se empezaron a ver las primeras luces. Era la calle por la cual veníamos caminando, que era un acceso a la ciudad. Resisto a la idea de decir que estábamos cansados,  pero esa era la realidad. La tierra se hizo asfalto. La oscuridad se convirtió en luz. Las primeras casas y los primeros faroles nos reconfortaron moralmente. Lo que más abundaba era la sed. Sed general. Mucha sed. Tal es así, que Dios quiso que una de las primeras casas fuera un almacén. Entramos casi todos a comprar gaseosas. Muchas. Algo de comer. Papas fritas, palitos salados, galletitas, maní. Más comida chatarra. Luego de un rato, el almacenero nos dijo: disculpen chicos pero no tengo más nada, ni gaseosa ni nada para tomar, el tipo se vendió todo en un rato. Era verdad, cuando entre de vuelta al local su heladera estaba vacía. Entonces continuamos caminando un rato mas, pero con los estómagos llenos de liquido, hasta el centro de la ciudad. Una media hora más aprox. Una vez en el centro, fuimos a donde paraba el colectivo que nos llevaba a Ezeiza. Estaba en pleno centro del pueblo. Y al ser una noche de sábado todo estaba encendido, listo. Mucha gente en la calle. Y nosotros parecíamos náufragos de verdad. O vagabundos. La cuestión era que todos nos miraban mucho, como a bichos raros. No sé por qué. Sería porque estábamos tirados en el medio de la plaza principal? Con todas las mochilas, cámaras y equipos?

 

“Humano roto y mal parado”

Se nos acerca la policía. Todos casi dormidos, o por lo menos yo estaba profundamente dormido. Alguien me patea. Era Sensei que me decía que buscaban al responsable. Llamo a Esteban. Se para y le cuenta la historia. Nos dejan estar ahí. Pero cuidando las formas por favor. Como a las doce llega el colectivo, subimos todo. Una vez arriba nos despatarramos. Nos descalzamos y todo el mundo sufrió nuestro olor a patas y a ajo, se abrieron la ventanillas al máximo. A las cuatro llegamos a Ezeiza y de ahí con las ultimas energías un tren a Temperley, y de ahí un colectivo a Quilmes. Nos despedimos rápidamente, hasta el próximo sábado.
Eran las seis de la mañana, de un domingo de diciembre del 91’. Nico y yo regresamos a casa caminando descalzos. Las topper blancas no entraban en los pies. Llegamos al porche de casa. Nuestro abuelo estaba levantado. Nos abre la puerta. La Expedición Salado I había terminado. Una semana después estábamos camino a otro campamento fuerte, Entre Ríos 92`, pero esa es otra historia.
F I N

Debo confesar que la Experiencia del Salado nos cambio la vida, la forma de sentir y pensar y que dejo huellas que todavía hoy, 20 años después, pueden verse en nuestras actitudes. Aunque  los caminos se bifurcaron, algo nos une.  La relación entre nosotros se templo, se fraguo. Y fue el inicio de una hermandad. Apuesto que todos la recordamos mucho… Y ese recuerdo nos dejo experiencia y aprendizaje. Algo que quema en nuestro interior. Una llama mística. Además el Cuervo  demostró ser un excelente amigo y hermano mayor, su confianza en Dios la agradecemos, nos enseño mucho, no solo de técnicas scout, sino también de espíritu scout, y espíritu de equipo. Creo que todos lo llevamos  con nosotros.
Varias veces se soñó  con una secuela de la Expedición Salado I. Algo así como una segunda expedición. Pero jamás se concreto. Creo que no soy el único en pensar que fue mejor así. De alguna forma el campamento vive adentro nuestro. Todavía en nuestras mentes. Todavía en los corazones.
Nota: en vísperas de un nuevo aniversario de lo sucedido en lugares que no puedo recordar con exactitud, y aclaro que este relato es solo mi recuerdo, y mis emociones, tal cual las viví y las recuerdo yo. NO solo que no se prohíbe, sino que se recomienda la reproducción y difusión, sobre todo que llegue a las personas implicadas en el asunto, ya 20 años después.
Nota 2: se invita a todos los que tuvieron participación a que sumen y refresquen el relato con sus propias conclusiones y vivencias. Abajo. Gracias.








En la Actualidad:
Plla Pampa: Adán Pardo. Vive en Bariloche, es Instructor de Montaña. Nicolás Pardo. Vive en Quilmes, es Músico. Diego Sebastián Sánchez Garzón “El Pibe Sensei”. Vive en Quilmes, hace Platería Criolla, Ignacio Pedetti “Nashua”, vive en Quilmes trabaja de.. , Daniel Menager “El Pampa” viven en Quilmes trabaja en Construcción y Mantenimiento,  Javier Stafforini “El Topi” vive en Quilmes, trabajo desconocido, Lucas “El Colo”, paradero desconocido.
Plla Kilme: Marcelo Reyes “Sipalki”, vive en Bélgica, trabajo desconocido, Gustavo Fernández “Kiki” vive en Paraguay, tiene una Casa de Cambio, Adrian Eduardo Vella “Cordero” Vive en Quilmes tiene una Distribuidora de Frutas Secas, Martin Mangui paradero desconocido, Carlos Iván Benavente Pinto  “Carlitos Escalante”, es Medico, paradero desconocido.
Dirigente: Esteban Andrés Corbo “El Cuervo” vive en Quilmes, trabaja en una Empresa dedicada a Ingeniería Electrónica.


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